jueves, 14 de febrero de 2013

Me tengo acá.

Me tengo acá. Acá, para decirme lo que quiera. Y sin embargo las palabras se me resbalan, huyen de mi como si no quisieran que las prive de su movilidad eterna y sutil, que las baje de su limbo y las petrifique en el absurdo de lo legible.
Me tengo acá, me lo repito para estar segura. Y sé que me tengo siempre. Pero los abismos y los surcos que hienden mi piel por momentos me distraen. Me hacen contemplarlos con pavorosa fascinación, me hipnotizan, me seducen y atraen. Mas cuando he de llegar al borde dando un paso en estas moles oscuras llenas de inmenso vacío, un sacudón me devuelve a la vigilia. Todo fue un mal sueño.

Me tengo acá. Me derramo gota a gota, trazo a trazo sobre el papel, florezco sólo para mi y mis cuatro paredes.

¡Me tengo acá! Me tengo.
Me sostengo. Me contengo.
Me retengo.

No más. Por favor. No más.

Perderé el control. Lo prometo.

Me dejaré caer.
Me dejaré comer por el misterio de la ciega vacuidad.
Para morir. Para renacer.
Para florecer.
Para todo el que quiera ver.

1 comentario:

Vandal Savage dijo...

Es bastante bueno este, lo releí un par de veces. GUTA