viernes, 15 de febrero de 2013

Vuelos II

Con un hondo susurro
ponés en mis manos
un pájaro azul.
Carne de lo inefable
duerme en paz. Una paz
indiscutiblemente azul.

Me contás las tempestades
que surcó con sus alas.
Me lo contás con tu voz de pluma,
con tu mirar de aleteo calmo.

Y yo te escucho atenta,
te bebo con cuidado
mientras me contás tu amor
por su belleza singular,
su infinita sutileza,
su vuelo elevado y profundo

Me contás la maravilla
que ahora reposa en mis manos.
Y también la siento
y también la amo.

Y la luna nos mira
desde su recinto misterioso,
nos baña de luz
azul, como la paz
azul, como la tristeza y el frío
como tus ojos que también me miran
como pájaros azules
como ojos con alas.

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