Sales por es puerta, miras hacia atrás
y no me ves.
Yo aún te distingo entre los pliegues de algodón
procurando no hacer ruido.
A veces te temo.
Temo cuando me miras con tus ojos transparentes
tan transparentes que me dejan ver, como el túnel de un aljibe
hacia el centro de tu ser.
En ese momento lo sé. Simplemente sé todo sobre ti.
Estás desnudo sin haberte sacado ni una media
En cambio mírame a mi: Mi cuerpo puede parecer desnudo
pero en realidad lo que ves no soy yo.
No me creas siempre.
No lo sabes, pero me gusta mentirte.
Odiaría que me descubrieras, pues cuando no estoy temiendo,
amo ver mi reflejo
en el fondo de tus ojos transparentes.
domingo, 20 de noviembre de 2016
Quiero dar lo que está dentro de mi. Me siento llamada a hacerlo, pero el temor me paraliza y dejo que lo que guarda mi pecho se ponga rancio.
No hay vida si no hay coraje.
Mas no me atrevo a buscarlo dentro de mi, pues me perdería
Deseo que la fuente de lo Justo se apodere de mi consciencia,
y derramarme en el suelo para así sentir el latido
de las horas y los días
que no se calman.
Sacar de mi boca el momento oportuno,
con su sabor a sal y herrumbre
Desnudar lo invisible
y ungir mis ojos con el fango
Cuenta conmigo si sientes pavor ante lo inesperado
pues yo tenderé mi mano hacia ti
Las alas de los ángeles no se queman con el sol
juegan a ser devoradas por los pecados de los mortales
se apoderan del silencio y ajustician desde lo indecible
dejando marcas sutiles pero profundas y permanentes
en las pieles que desprevenidas se abrieron a recibir
Cada día te levantas, me miras a los ojos -tristes, tan tristes-
y te vistes con apasionada calma
dejas tu olor en las sábanas, y yo sólo puedo absorber cada molécula
que te has olvidado como un aromo olvida que sostiene las frágiles ramitas de un nido de torcazas.
tanto tiempo tengo para absorberte
Suscribirse a:
Entradas (Atom)