viernes, 15 de febrero de 2013

Vuelos II

Con un hondo susurro
ponés en mis manos
un pájaro azul.
Carne de lo inefable
duerme en paz. Una paz
indiscutiblemente azul.

Me contás las tempestades
que surcó con sus alas.
Me lo contás con tu voz de pluma,
con tu mirar de aleteo calmo.

Y yo te escucho atenta,
te bebo con cuidado
mientras me contás tu amor
por su belleza singular,
su infinita sutileza,
su vuelo elevado y profundo

Me contás la maravilla
que ahora reposa en mis manos.
Y también la siento
y también la amo.

Y la luna nos mira
desde su recinto misterioso,
nos baña de luz
azul, como la paz
azul, como la tristeza y el frío
como tus ojos que también me miran
como pájaros azules
como ojos con alas.

jueves, 14 de febrero de 2013

Como palpar el infinito
a través de las palabras.

Como conocer el propósito último
de la propia existencia
por un segundo.

Y después olvidar.

Seguir por la misma ruta,
ser caballo de carrousel.
Intachable pedigree.
Manso, bello,
rígido.
Insulto a la raza equina.

Tonto animal, tonto, tonto
Cree que el bien le hará mal.
Cree que puede oponérsele
a tantos años de filogenia.
Tonto animal.

Como un día cualquiera
despertará
y le habrán crecido
alas.

Me tengo acá.

Me tengo acá. Acá, para decirme lo que quiera. Y sin embargo las palabras se me resbalan, huyen de mi como si no quisieran que las prive de su movilidad eterna y sutil, que las baje de su limbo y las petrifique en el absurdo de lo legible.
Me tengo acá, me lo repito para estar segura. Y sé que me tengo siempre. Pero los abismos y los surcos que hienden mi piel por momentos me distraen. Me hacen contemplarlos con pavorosa fascinación, me hipnotizan, me seducen y atraen. Mas cuando he de llegar al borde dando un paso en estas moles oscuras llenas de inmenso vacío, un sacudón me devuelve a la vigilia. Todo fue un mal sueño.

Me tengo acá. Me derramo gota a gota, trazo a trazo sobre el papel, florezco sólo para mi y mis cuatro paredes.

¡Me tengo acá! Me tengo.
Me sostengo. Me contengo.
Me retengo.

No más. Por favor. No más.

Perderé el control. Lo prometo.

Me dejaré caer.
Me dejaré comer por el misterio de la ciega vacuidad.
Para morir. Para renacer.
Para florecer.
Para todo el que quiera ver.

Vuelos I

La luna,
tus ojos,
tus palabras:
Una sola cosa
volviéndose carne
y azul corazón.

Gracias.

Poema a un poema

Te escribo porque siempre te estoy pariendo
con los dedos, con la lengua
y el cuerpo.
Te escribo porque nunca vas a nacer.

Te escribo porque te desvanecés
antes de que vea
que estás ahí
queriendo existir.

Te escribo, porque así
puedo ver un poco, un poquito
de vos.
Desde tan cerca y tan adentro
que parece ser lejos.

Te escribo como forma de constatar
que seguís ahí.

Te siento.
Te vivo.
Te soy.
Te amo.

Te escribo.

Après moi, le déluge

Días de piel permeable
de luz espesa
de oscuridad sorda.

Días de palabras
con absurdo dosaje
o
condenadas por las lenguas
a no existir.

Días de espera amarga
de incertidumbre, de ansia
de espinas que no saben
no herir.

Días y días y días
que sólo eso son.

Miniaturas de un ciclo
de milenario misterio,
renovación
y devenir.