Días de piel permeable
de luz espesa
de oscuridad sorda.
Días de palabras
con absurdo dosaje
o
condenadas por las lenguas
a no existir.
Días de espera amarga
de incertidumbre, de ansia
de espinas que no saben
no herir.
Días y días y días
que sólo eso son.
Miniaturas de un ciclo
de milenario misterio,
renovación
y devenir.
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