-Producirme (bah, vestir menos zaparrastrosapiojosa que de costumbre) para ir a trabajar.
-Ser despedida (y devuelta a la desocupación).
-Tener que enviar un telegrama por correo. Mejor aún, un telegrama de intimación a mis exempleadores reclamando mi indemnización correspondiente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario