miércoles, 26 de octubre de 2011

Cocktail boom

Esta es la semana en la que toda la estantería se tambalea, toda. Las cosas empiezan a moverse y a hacer volar el polvo que rascan de los lugares que no quiero o no siempre llego a plumerear. Un estornudo, dos, tres, diez. Está todo bien, es controlable. Si, hasta que el polvo me entra en los ojos, y yo, animalito tremendamente visual (y tremendamente miope, pf) ya no distingo los contornos, tus contornos, nada. Todo es una masa amorfa y polvorienta que pica y amenaza con venírseme encima en cualquier momento. Es ahí cuando temo y ataco. Es ahí cuando me defiendo de siluetas inventadas.
Qué gracioso debe verse desde afuera. Una viborita enroscándose, comiéndose desde la cola porque si, porque puede. Pero yo no puedo reirme. Por lo menos no hoy.

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