domingo, 2 de enero de 2011

02/01


Qué suerte que viniste, justo te necesitaba. 
Qué suerte que viniste, tenemos tanto para hablar.
 Si ya no están tus ojos, de cielo gris, 
y aunque extrañe tu alma en español,
 no importa si no escucho tu voz. 
No sé si te conozco, 
no sé a qué cosas renunciaste para darme vida. 
 Quisiera que me digas por qué 
jamás nos encontramos en una caricia, 
si nuestras risas se escuchaban juntas,
 tus pasos firmes y los míos que te seguían,
 por qué en vez de amarte te temía. 
 Mirame con tus ojos de cielo gris,
 hablame con tu alma en español, mirame con tu corazón. 
No ves, que ahora estoy más cerca de tu amor.

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