Capaz que no es, qué se yo.
Sin querer lo metí a él en el medio (si, ya estaba ahí, pero bueno)
Una casilla de e-mail abierta tienta a cualquiera, y hacía poco había llegado una notificación con tu nombre. Quedó convencido de que el mundo es un pañuelo. Pensé que en una de esas te había comentado algo y te había parecido que ya era ir demasiado lejos. Pero tranquila, nadie conoce este blog.
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