Aunque al correr sientas que tus piernas no dan más, nunca el esfuerzo va a ser suficiente como para dejar tu propia sombra atrás.
la única forma de librarte de ella (aunque no del todo) es alejándose de la luz; dejando que todo se vuelva una única oscuridad espesa, incluido uno mismo.
Pero todos sabemos lo riesgoso que es correr a oscuras. Perderse es lo más leve que te puede pasar.
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