En el camino hacia una alimentación más sana y "ética" fue que descubrí lo mal que alimentaba mi propio cuerpo. Las grasas saturadas, hidratos y azúcares eran la base de mi pirámide algo chueca. Pero hasta hace poco no tenía cuestionamientos ni reproches hacia ella, como pasa con la mayoría de las costumbres y hábitos heredados que uno asimila.
El cambio se dio por culpa de Paul McCartney. En serio.
[El siguiente video es fuerte, antes de hacer click en "play" pensalo bien. Yo te avisé. ]
No me consta que los métodos para sacrificar animales en Argentina sean los mismos que los mostrados en este video, y tampoco quiero averiguarlo. Pero para el caso es lo mismo, acá y allá se matan animales.
Este video originalmente sin subtítulos llegó hasta mi de la mano de Martina, que vive según el estilo de vida Vegano.
Más o menos esto me dijo cuando le pregunté qué significaba para ella ser vegana:
"Se trata de ser consciente de lo que tienen que sufrir otros seres para que nosotros satisfagamos un capricho. Y digo capricho porque en el caso de la comida, se puede obtener una dieta balanceada y sin privaciones nutricionales, es decir, podemos prescindir totalmente de la carne, los lácteos, los huevos y todo producto de origen animal. Todos los nutrientes que aportan los podemos encontrar en productos vegetales. Los veganos tampoco usamos indumentaria de cuero ni productos que hayan sido testeados en animales como por ejemplo cosméticos. Es demasiado egoísta pensar que por ejemplo las vacas sólo tienen como propósito en su vida el servir de alimento para las personas. Los animales pueden no tener capacidad de razonar, pero sienten el dolor. Merecen un trato éticamente correcto. A veces la gente no lo ve así, piensan que los veganos o vegetarianos somos hippies que vivimos a lechuga y tomate, y piensan que lo hacemos por moda. Hay obviamente posers que lo hacen por la imagen, pero el vegano verdadero asume un compromiso real y totalmente sincero con la vida..."
Tengo que confesar que en ese momento, mentalmente ya me había hecho vegana. Esa charla con Martina y el video de Paul SinCarne me sacudieron fuerte; sentía que me estaba despertando a algo. Pero como me conozco (suelo tirarme a un precipicio por una idea si de entrada me deslumbra) decidí investigar un poco más. Sobre todo porque no me convencía del todo la idea de cambiar mi estilo de vida, y moverme por un mero sentimentalismo (que igual no era poco) me parecía vacío.
Me encontré con varias cosas interesantes en internet:
-Biológicamente estamos más preparados para comer vegetales que para comer carnes: Nuestro intestino es considerablemente más largo que el de los animales puramente carnívoros, lo que lo hace ideal para digerir fibras vegetales; no tenemos garras ni colmillos, nuestros jugos gástricos son relativamente suaves, lo que hace que tardemos más en digerir carnes, etc.
-Buscando recetas vi que la cocina vegana tiene taaantas variantes... No es sólo vivir de ensalada, hay cosas geniales y riquísimas para preparar. Lo mejor son los cereales.
-Ellos http://larevolucionenargentina.blogspot.com/ hacen eventos vegan muy copados.
-La ONU apoya la dieta vegana. Entre otras cosas porque es una posible solución al problema del calentamiento global. http://www.guardian.co.uk/environment/2010/jun/02/un-report-meat-free-diet
Bueno, encontré muchas otras cosas que me hicieron sentarme a pensar seriamente qué es lo que iba a hacer. No podía seguir actuando igual siendo queme había sido develada una verdad tan grande. (La exageración como estandarte, siempre.)
Le comuniqué a mi madre mi decisión, y aunque no estuvo muy contenta me dio el visto bueno. Luego de consultar con una nutricionista y con Shiira, el médico japonés de la familia (que me regaló un librito y me leyó el tarot ¿?) me dirigí con una lista al barrio chino a abastecerme de toda clase de alimentos que nunca había comprado, visto o siquiera pronunciado su nombre en mi vida; algas nori, nabo japonés, distintas semillas y aceites, tofu, seitán, y muchos más.
Semana uno. Empieza la experimentación culinaria:
Jugos de frutas y verduras, ensaladas con trigo, el arroz integral es mi mejor amigo, la granola viene bien a cualquier hora, la leche de soja es horrible pero con esencia de vainilla pasa bien, panes con semillas, galletitas con semillas, semillas solas tostadas, semillas por doquier, y este ingrediente cómo lo uso?, las algas tienen gusto a mar, yo tengo gusto a mar después de comer algas, el mijo se come?, lasagna de mijo, ah, mirá vos.
Semanas dos y tres. El clímax:
Todo es genial, me siento genial conmigo misma y con la vida que me circunda. Estoy mentalmente más lúcida, más vital, la energía me brota por los poros. Probablemente porque estoy incorporando nutrientes que mi cuerpo no conoció en 20 años de existencia. Me voy convirtiendo en vegana con éxito, aunque por esas ironías de la vida sigo viviendo en Mataderos.
Semana cuatro. La negación:
Algo anda mal. Nunca tuve kilos de más, es más, toda mi vida luché por tenerlos, y ahora más que nunca bajo de peso a una velocidad increíble. Me canso en seguida, me ven pálida, duermo más de lo normal, tengo ojeras, y ni hablar de mi aspecto: estoy más flaca que Kate Moss en su etapa de adicta más heavy. No es la dieta, no, no culpen a la dieta, la dieta es perfecta. Algo debe andar mal en mi.
Semana cinco. Estaba muy cansada, no fue una semana determinante de nada, pero me di cuenta de que el cambio tendría que haber sido gradual. Fue muy abrupto y muy rápido. Ahora a buscar alternativas y a volver a mi misma con un sandwich de queso.
Semana seis. Ahora si, consciente:
Mientras me resignaba a volver a los lácteos y a los huevos aunque sea momentáneamente, leí a Oshawa y aprendí sobre macrobiótica, naturismo y el ayurveda. Es muy difícil encontrar una dieta para engordar, mierda. Empiezo a pensar que de agotarse todas las posibilidades voy a tener que volver a la carne aunque todavía me de pena. Quizás no sea para mi la vida vegan, sigo pensando que mi vida y mi salud valen más que la de cualquier vaca.
Esta es la semana número nueve y sigo igual. Se aceptan tips para engordar sana y veganamente.