Sinceramente lamento mucho el malentendido que tuvo lugar hace pocas horas bajo el techo de nuestra querida casa de cartas. Como bien le dije antes, quizás fue culpa mía el haber abusado de una confianza en realidad inexistente, pero eso es algo inherente a mi persona. Sepa entender también que las circunstancias no son propicias en este momento para el sano crecimiento de nuestro vínculo. (o nacimiento si se quiere, porque creo que usted entiende que había que cultivar un vínculo inexistente) Usted no puede pretender que...
Yo no tenía por qué compadecerme de usted, no me juzgue. Pero sepa que me tuvo en una palma de su mano.
El tiempo quizás nos cruce, es probable, y espero que usted esté dispuesto al diálogo para ese entonces.
Sin más, me despido cordialmente.