Es un concepto nuevo que me enseñó Jason ayer. Encontró ese término en un libro de Alan Watts, y se puso a investigar. Nos voló la cabeza a ambos, porque tira abajo toda la filosofía taoísta, con la cual ambos nos identificamos.
Para el taoismo todo está escindido: Yin y Yang, muerte y vida, luz y oscuridad, bien y mal, etc. Si bien estos conceptos duales forman parte de una unidad, necesitan el uno del otro para existir, para crearse y extinguirse.
Bajo la luz de la no-dualidad o Oneness el taoísmo, que de por sí es bastante simple, se vuelve algo rebuscado.
Basta con mirarse una mano -Ejemplificaba Jason para entender(se) mejor- cada mano es distinta de la otra, pero ambas se unen cada una a un brazo, que se une a un cuerpo que es una unidad. Y a su vez ese cuerpo es parte de una comunidad formada por millones de otros cuerpos, que hace que un solo cuerpo sea una parte, no una unidad. Y así con todo. Pensar en un dedo es hilar muy fino, un dedo no existe, es muy abstracto para la no-dualidad.
Hablamos mucho sobre estas cuestiones con Jason, incluso a la distancia. En el tiempo en que él estuvo en Buenos Aires nos hicimos buenos amigos. Su novia Adrianna y su amiga Jessica también son gente muy linda, pero con quien más logré conectar fue con Jay. Aprendí muchas cosas de él. Es un excelente artista y es de esas personas que parecen tener un alma vieja y sabia.
Por alguna extraña razón, él encuentra en mí varias de las respuestas a las preguntas que se hace. Un día antes de abordar el micro que los llevaría a los tres a conocer la patagonia, me dijo que yo lo había inspirado a vivir de vuelta. Que cuando volviera a los Estados Unidos, ese iba a ser el comienzo de su vida.
Esto sumado a la congoja contenida porque nos íbamos a extrañar mucho, hizo que nos diéramos el abrazo lloroso más lindo del mundo :')
Jay y las chicas van a volver a Buenos Aires antes de irse para el otro hemisferio. Ahí vamos a llevar a cabo nuestros rituales de despedida, como salir a tomar unas cervezas, brindar por Radiohead, salir a hacer por lo menos un par de graffittis y tatuarnos mutuamente.
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