Sin embargo lo más trendy en el Museo Criollo de los Corrales esta noche no fue la samba brasileña precisamente, sino el gato, la chacarera y la zamba carpera prolijamente ejecutados por las guitarras y el bombo legüero del grupo folklórico La Primera (todo esto sólo porque tenía ganas de decir legüero).
El personaje de la noche fue sin duda Don Falco, director del museo, que caracterizado como estanciero (fusta y botas de montar incluídas) recibía a cada visitante sobre el lomo de Sancho, un zaino mansito como debedeser.
No esperaba pasarla tan bien en el museo del barrio. Y menos teniendo en cuenta el mal presagio que me inventé antes de llegar: me tocó ver cómo una paloma caía en picada desde una rama e iba a estrellarse justo al fondo de un tacho de basura. Aleteaba randómicamente entre las botellas vacías y los diarios sucios ya casi sin vida. Para cuando volví a pasar por esa vereda ya estaba cubierta de paquetes vacíos de galletitas y yerba usada.
En fin, como decía, no esperaba pasarla tan bien entre animales autóctonos embalsamados y murales explicativos de los cortes vacunos de carne.
Diálogo con una visitante:
Vieja: Hola, me puedo llevar un folletito?
Yo: Cómo no, sírvase.
Vieja: Gracias. Oíme, eh... Qué otro museo hay por acá para visitar?
Y: Bueno, por acá sobre Alberdi está el Cine del Plata, que blablabla y se va a exhibir blablabla y se llega en 10 minutos blablabla. Acá le doy un pase libre para viajar en colectivo, ahí dice todas las lineas que están adheridas.
V: Ah bueno, bárbaro! Decime, vos hacés la visita guiada?
Y: No, la visita guiada empieza a las 22, después de los números folklóricos.
V: Aaaah, va a haber muestras de baile? Oíste Anita? Va a haber muestras de baile, de folklore! Ay, sabés, yo cuando era jóven y flexible era bailarina. Bailaba unas zambas y unos malambos que madre mía. Ahora ya estoy oxidada. Bueno, vamos a seguir mirando. Gracias muchacho, hasta luego!
Y: (¿¡!?) Chau, buenas noches!
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